Creo que este es un buen tema para retomar la escritura en este fabuloso espacio, a ratos un poco abandonado, porque admito que una de las cosas que más me gustó del trabajo que hicimos en Karisma el semestre pasado fue el seminario Universidad 2.0. El seminario me permitió intercambiar ideas y proyectos con Michel Bauwens y nuevamente con mi amigo Ignasi Labastida, pero sobre todo seguir pensando en producción p2p o producción entre pares (del inglés peer to peer production).

De la pensadera les comparto un texto que voy montando para autoentender ese concepto y que podría ser útil para otros… digo yo!

Benkler define la “producción entre pares basada en el procomún” como una modalidad de producción que es facilitada por la red y que se caracteriza por: “ser radicalmente descentralizada, colaborativa y no propietaria; se basa en la idea de compartir recursos y resultados entre individuos conectados en un sistema ampliamente distribuido aunque débil, individuos que cooperan unos con otros sin apoyarse en señales de mercado o reglas de administración”.

Michel Bauwens, a su turno, ha hecho una construcción teórica de lo que caracteriza la “producción entre pares” o P2P no como cualquier proceso o comportamiento que tiene lugar en las redes distribuidas, sino como aquellos procesos que tienen como objetivo desarrollar la más amplia colaboración entre participantes que actúan unos con otros en igualdad . Reiterando de alguna forma lo expresado por Benkler, Bauwens indica que un proceso P2P de producción colaborativa se identifica porque además de la diferencia en la forma de producción, también hay otra forma de aproximarse a esquemas de gobernabilidad y propiedad. Un sistema de producción entre pares es diferente de aquellos a los que estamos acostumbrados y eso es posible en nuestra época gracias a una infraestructura que lo facilita (las Tecnologías de la Información y las comunicaciones).

En los modelos analizados por Bauwens para este tipo de producción se plantea el rol del contenido como un “procomún” que está asociado a una comunidad, cuyo valor y sostenibilidad puede soportarse en el mercado a través de la gestión del sector empresarial y se apoya también en el papel del Estado cuyo función va más allá de la tradicional dicotomía entre lo público y lo privado para encargarse de apoyar, soportar y legitimar la actividad.

En contraste con los esquemas de producción tradicionales de la era industrial “este es un diseño para la abundancia,” explica Bauwens, porque “la apertura crea valor, mientras que el cerramiento captura valor.” La comunidad se preserva no a través de una “ganancia por compartir” (lo que tiende a introducir celos y divisiones sociales) sino a través de “beneficio por compartir”. La gente puede recoger los frutos del compartir en colectivo mientras obedezcan las reglas base que se han acordado en la comunidad respectiva.

La forma de explicar esta relación implica analizar las opciones que existen en la relación de cooperación entre productores y consumidores, para identificar aquellas que se inscriben en los modelos de producción colaborativa, entre pares, y por tanto tienen diferencias con el tradicional. El sistema tradicional separa y polariza las dos categorías (alguien produce y otro consume), en tanto que mecanismos de cooperación entre ellos los acerca, mezcla, difuminando sus diferencias permitiendo incluso que impacte en forma más eficaz los resultados esperados… y por ahí sigue Bauwens explicando el tema en artículos como éste.

Mi hobby últimamente ha estado dirigido a encuadrar proyectos que conozco (pensemos en la EVD, en Traficantes de Sueños, en Filmscolombia, etc.) dentro de este esquema y pensar: ¡sí es posible!