Archive for noviembre, 2010

Published by carobotero on 06 nov 2010

Qué entendemos por leer hoy?

Columna que publiqué hoy en equinoXio

Ayer terminó el Drumbeat Festival y a pesar del cansancio logré disfrutarlo y por encima de otros deseables resultados pienso que para mi el encuentro sirvió para despertar nuevamente curiosidad por ciertos temas de reflexión que a veces uno hasta se plantea pero que no tiene tiempo o ganas de desarrollar y no quiero dejar pasar la oportunidad para además desempolvar esta “Libreta de Notas”.

Participando en algunas de las sesiones de las bibliotecas y discutiendo sobre el papel de ellas y de los bibliotecarios en el nuevo entorno tecnológico surgió el tema de si los niNos leen poco hoy y si lo hacen o no en línea, uno de los participantes indicó que en una encuesta los propios niNos decían que no lo hacían. Respeto mucho la posición que cada quien tenga sobre este tema y como no soy ni bibliotecaria, ni maestra, ni … creo que mi opinión es bastante débil, sin embargo se basa en la observación y experiencia propia, sobre todo la que he desarrollado en mi calidad de madre y dado que ya la he comentado bastante con otros creo que justifica dedicarle unas líneas para relatarla por ésta vía.

Creo que por muy rompedores que nos creamos quienes estamos metidos en los temas de educación y tecnología seguimos analizando y valorando nuestro entorno desde categorías muy cerradas y de alguna forma tradicionales (?), una de ellas es el tema de la lectura que asociamos normalmente con el texto, con el libro, con el formato lineal del documento escrito. Bien, quizá sea hora de pensar en la necesidad de superar esto y verlo de otra manera o al menos intentarlo, revisemos las prácticas de los jóvenes hoy y volvamos a preguntarnos: Qué entendemos nosotros por leer hoy?

En navidad mi hija mayor, que para entonces tenía 9 aNos, conoció el mundo de Crepúsculo y la saga que en torno a historias romanticonas de vampiros ha escrito Stephenie Meyer. Este encuentro se cerró con que pidió que le compráramos los libros para leerlos. Decidimos que no, le explicamos que ella no estaba en edad para leer ese tipo de literatura pero además dado que no nos gusta ese tipo de literatura pensamos que en la medida de lo posible lo mejor era llevarla hacía otro lado, así que fuerte negativa y la sugerencia para que empezáramos con otros libros como Mujercitas o Un capitán de 15 aNos, o…

Ella no dio su brazo a torcer tan fácilmente y continuó presionando para conseguir el libro sin éxito, hasta que una amiguita suya se lo pasó. Devoró Crepúsculo con avidez y en tan solo 20 días usando cuanto tiempo libre podía araNar a sus deberes escolares terminó un libraco de más de 500 páginas y tenía una cara de felicidad impresionante. Para recompensar su esfuerzo y conscientes de que un encuentro tan positivo con la lectura sólo puede reflejarse a futuro en un amor ya comprometido que con algo de suerte le permitirá navegar por otros géneros y autores, el padre y yo decidimos que merecía tener el segundo libro y se lo compramos. El efecto hipnótico se repitió y pronto se había devorado también en algo más de dos semanas el segundo libro de la serie y pedía el tercero.

En ese punto volví a negarme con rudeza y la insté a intentar otros libros, le indiqué que estaba jurando amor eterno sin siquiera probar otras opciones, le sugerí nuevamente títulos y autores, pero, ella estaba empecinada así que no quedaba sino la posición autoritaria: cuando hayas leído otro libro (por ejemplo Mujercitas) tendrás lo que quieres.

El tema quedó olvidado, al menos por mí, durante un par de semanas hasta que una noche mientras les servía la cena a ella y a su hermana escuché como le contaba a la hermana menor una historia que yo no conocía ni podía identificar. En algún momento le pedí que me dijera de donde salía la historia y su respuesta fue un rojo encendido en la cara, estaba muy avergonzada!, pregunté nuevamente y ella dijo: “es que me estoy bajando el libro por Internet”. Llevaba ya varios días haciendo una labor de arqueología de información para encontrar el texto en línea y como no lo encontraba completo sino por fracciones, estaba ensamblándolo en un editor de texto y así estaba armando la historia, con trabajo y paciencia. No se imaginan mi cara de sorpresa y admiración, no solo mi hija estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por leer, sino que además estaba desarrollando una serie de habilidades impresionantes relacionadas con la tecnología. No sabía muy bien que hacer o decir y en ese momento ella agregó “pero, cómprame el libro mami, que así es muy difícil leer”, le pregunté si había leído Mujersitas, ella dijo que no, así que mi respuesta fue: “avísame cuando lo hagas” y respiré aliviada por ahora podía seguir observando en la distancia lo que hacía. Dos semanas después la niNa entró triunfante a la habitación en que yo me encontraba y con una sonrisa y Mujercitas en la mano me dijo, “listo ahora sí cómprame Eclipse”.

No hace falta decir que leyó Eclipse y también consiguió que le compráramos Amanecer, que además hemos tenido que comprarle las otras novelas de Meyer y que para nuestro desconsuelo devora todo lo que encuentra sobre este género y autora. Mi hija es una experta en el tema, se ha documentado y conoce de lo que habla y está claro que sus fuentes están en línea. Ella es capaz de encontrar información, clasificarla, seleccionarla, compartirla e incluso recontextualizarla, en suma, es una gran lectora a sus 10 aNos desde la óptica tradicional, pero también es capaz no solo de comprender lo que lee sino de recrearlo a gusto para dicha de su hermana menor gracias al conocimiento que ha adquirido de los libros fuera de ellos.

Entonces, regresando a nuestra pregunta original, podríamos fácilmente decir que mi hija es un ejemplo de que los niNos no leen en línea, que de hecho su lectura es la clásica. Sin embargo creo que no, creo que es prueba de que sí leen en línea, estoy segura de que si le preguntamos a la niNa ella dirá que no lee en Internet, porque tampoco ella lo vea así, pero la verdad es que lo hace y que además su lectura es mucho más compleja, implica otra serie de habilidades y relaciones y sólo Dios sabe que hará cuando pueda controlarlas ella misma. Ahora bien, reconozco que llegar a esta conclusión fue mucho más fácil después de haber leído “Stephen, Lisey y la complejidad pop” de Wu Ming que lo explican mucho mejor de lo que yo podría hacerlo nunca identificando las complejidades que la cultura popular muestra en nuestra época en relación con las nuevas literalidades y en consecuencia mis conclusiones son realmente guiadas por ellos.

El hecho es que la hiperconexión a la que están sometidos los niNos y jóvenes, sus prácticas de mensajería instantanea, de juegos en línea y caracterizados, sus habílidades de búsqueda y autogestión de la información es solo la preparación para un entorno de comunicación hipertextual e hipermedial del que solo estamos viendo el inicio. Entonces, quién se anima ahora sí a definir qué significa hoy leer?

Published by carobotero on 05 nov 2010

Sentencia Belga sobre obra licenciada con Creative Commons

Aprovecho la licencia que tiene el blog de David Maetzu para copiar acá una buena parte de su análisis sobre el tema por considerarlo de interés para todos nosotros

Sentencia en Bélgica sobre Creative Commons

Se ha conocido una sentencia en Bélgica (FR) (pdf) por la que se condena a pagar a la organización de un festival por el uso de una obra musical que sus autores había puesto con una licencia Creative Commons no comercial.

La cuestión objeto del pleito era simplemente que los responsables del festival utilizaron con fines promocionales, dentro de un vídeo publicitario, del Festival de Teatro de Spa la obra denominada Aabatchouk del grupo Lichôdmapwa incluída en un álbum de 2004 y disponible en el sitio www.dogmazic.net (por cierto recomendable sitio web con música Creative Commons).

El anuncio del festival fue mostrado un total de 415 veces por 20 segundos de duración en distintos medios de comunicación. Los demandantes, al escuchar el anuncio se pusieron en contacto con la empresa para tratar de lograr un acuerdo, que finalmente no fue posible.

Los demandados querían pagar de acuerdo a lo que se establece en las tarifas de la entidad de gestión francesa Sabam, en total unos 1.500 €uros para una campaña similar. Yo soy partidario de acudir a criterios de este tipo en reclamaciones aun y cuando los autores no estén en entidad de gestión alguna por el hecho de tener una base, un precio de mercado de alguna manera objetivo y objetivable, si bien es verdad que el titular de los derechos puede valorar su obra de una manera libre y que quien tiene que pedir permiso antes es quien quiere hacer el uso y en su caso pagar lo que se estipule.

Los demandantes pedían, y esto es basatante relevante desde el punto de vista de las licencias, una indemnización de 10.380 €uros por el incumplimiento de las condiciones de licencia Creative Commons y subsidiariamente por infracción de sus derechos de propiedad intelectual, asi como los intereses desde el 9 de julio de 2008.

Me parece muy interesante, y es una novedad con respecto a varios de los asuntos que se han fallado en España sobre las Creative Commons, el hecho de que la base fundamental de la reclamación es el incumplimiento de las obligaciones de la licencia y no la mera vulneración de la propiedad intelectual (como en el caso del Instituto Cervantes, por ejemplo).

Es decir, en el proceso se han debido analizar las condiciones de licencia como tal y en base al contenido de la misma se ha resuelto el asunto. Lo que sin duda es un avance en la consideración de la licencia como documento vinculante.

Recordemos que la clave de las licencias libres, y uno de sus aspectos más geniales, es que quien usa la obra fuera de los términos establecidos se encuentra en una situación sin salida. Si dice que la licencia no es válida estará igualmente ante una infracción de propiedad intelectual, puesto que entonces en ningún caso tendrá autorización para el uso que hizo de la obra, y si dice que la licencia es válida podrá demostrarse si cumplió o no con los términos de la misma.


… seguir en el blog de D. Maetzu