Archive for the 'Patrimonio Cultural' Category

Published by carobotero on 11 mar 2011

Algunas notas sobre Patrimonio Cultural

Como les conté la semana pasada estaré escribiendo una columna semanal para El Espectador, esta semana el tema de la columna es el de Patrimonio Cultural y el papel que juega en la creación de la historia de un marco jurídico para la visión de los pueblos indígenas. Después me arrepentí del final que en la columna quedó optimista, creo que un final más acorde con mi escepticismo en este tema sería:

Historia indígena para la ley colombiana



Desafortunadamente conceptos como “patrimonio cultural” siguen quedando cortos: se construyen también sobre lógicas individuales (no colectivas), normalmente designan al Estado como doliente (no la comunidad) y en general chocan con estructuras jurídicas locales que no van más allá de un merecido reconocimiento. Estamos presenciando un proceso que todavía debe evolucionar pero para el que ya tenemos las bases puestas, un proceso histórico lento pero, quizás no tan seguro.

Actualización. Algunos enlaces adicionales
La noticia del conocimiento tradicional de los indígenas del amazones declarado como Patrimonio Cultural Intangible
Este artículo pero en inglés en P2P Foundation: “Steps towards a new legal framework for indigenous communities”

Published by carobotero on 15 feb 2010

Estaré en Cali y Madrid antes de que termine febrero!

Les dejo los datos de dos eventos públicos en los que participaré en nombre de la Fundación Karisma y el mío propio, ¡a ver si nos podemos ver en alguna de estas ciudades!

Cali, Febrero 22 de 2010: Lanzamiento del Portal OCW de la Universidad del Valle
Estaré con coloresmari!! transcribo la invitación que para el efecto realiza la Universidad del Valle:

El próximo lunes 22 de febrero de las 8 de la mañana a las 12 del medio día la Universidad del Valle lanzará su portal OCW (Open Course Ware) en el auditorio 3 de la Facultad de Ingenierías del campus universitario de Meléndez. En este portal, que hace parte del Consorcio OCW al que pertenecen más de 200 instituciones en el mundo, la Universidad compartirá con la comunidad académica contenidos abiertos que forman parte de sus programas de pregrado y posgrado.

En el marco de este lanzamiento la abogada Carolina Botero hablará sobre el derecho de autor, contextualizando los cambios surgidos durante las últimas dos décadas con la internet que han modificado el escenario, especialmente en los contextos universitarios. Se discutirá en forma especial la aproximación de Acceso Abierto y Recursos Educativos Abiertos, como una forma de exponer los profundos cambios en la materia.

Carolina Botero es consultora en temas de derecho, sociedad y nuevas tecnologías de instituciones como la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá, la Universidad Nacional de Colombia y la Escuela Virtual para América Latina del PNUD. Es co-lider Creative Commons para Colombia, Directora del Grupo Derecho, IInternet y Sociedad de la Fundación Karisma y actualmente apoya la difusión del proyecto ccLearn de Creative Commons en Latinoamérica.

Más información
La entrada a este evento es libre.
Para mayores informes llame al 3182613 / 2621
o escriba al correo electrónico: edgar.cruz@correounivalle.edu.co

Madrid, Febrero 25 al 27 de 2010: “Licencias para vivir”

Invitada por el MediaLab El Prado en Madrid (Plaza de las Letras, C/Alameda, 15 Madrid) estaré tres días compartiendo con Jodi Claramonte la coordinación de un taller. La información está acá, mientras tanto les dejo los datos básicos:

Licencias para Vivir es un taller que abre un espacio de discusión para pensar conjuntamente dispositivos conceptuales y jurídicos destinados a reforzar la autonomía de las comunidades rurales, indígenas o populares y urbanas cuya creatividad no parece verse ni reflejada ni protegida en las leyes de derecho de autor en vigor. Estas leyes parecen limitarse a diferenciar entre un ámbito de ideas generales (no susceptibles de protección que forman parte del dominio público) y el ámbito de las obras que “llevan la impronta de la personalidad creadora de su autor” (y en tal calidad le “pertenecen”).

Del 25 al 27 de febrero el Medialab-Prado abrirá un espacio de análisis y discusión colectiva a este respecto, con el fin de dotar de herramientas a las comunidades y a los gestores de proyectos vinculados con ellas y que, de una forma u otra, tienen que bregar en el voraz contexto que supone el capitalismo 2.0.

Published by carobotero on 02 dic 2009

Pensando en Procomún

Durante el seminario Accceso, organizado por CIENTEC, San José de Costa Rica del 11 al 13 de noviembre de 2009, además del gran tiempo que pasamos, de reencontrar viejos amigos (como Claudio) y de apoyar al capítulo local que se prepara para lanzar las licencias Creative Commons en ese país centro americano, conocí a un profesor español de la UNED: Jordi Claramonte, con quien conectamos varios de los temas que venimos trabajando.

En esa ruta hemos comenzado a montar unos textos para pensar conjuntamente el tema del “procomún” que los dos trabajamos cada uno desde su óptica (conceptual él y jurídica yo) y concentrándonos en comunidades tradicionales y populares. El texto es todavia un borrador pero puede ser interesante para pensar y repensar ideas. Aca va!

Licencias para vivir: Procomún, conocimiento, sensibilidad.

From bitter searching of the heart,
Quickened with passion and with pain
We rise to play a greater part.
This is the faith from which we start:
Men shall know commonwealth again
(Leonard Cohen, Villanelle for our time)

Resumen:
Como parte del proceso de investigación en torno a las problemáticas y potencias del procomún, en que ambos andamos implicados, nos hemos propuesto indagar en torno a la cuestión de cómo concebir, tratar y eventualmente fortalecer la creatividad específica de las comunidades indígenas, rurales y populares urbanas.

El marco jurídico vigente tiende no sólo a ignorar esos marcos de producción de conocimiento y sensibilidad, sino a preparar el terreno conceptual y jurídicamente para extrañar, expoliar y rentabilizar al margen de las comunidades ese conocimiento y esa sensibilidad. Nuestro trabajo por tanto tendrá una doble vertiente, conceptual y jurídica, desde las que analizaremos criíticarmente las ideas vigentes en ese marco legal y desde las que propondremos dispositivos que finalmente recuperen y refuercen la autonomía de las comunidades.

Algunas definiciones que urge revisar

Una aproximación crítica al régimen propietario que regula la construcción, circulación y acceso de productos intelectuales para abordarlo desde las comunidades indígenas, rurales y populares urbanas nos obliga a empezar señalando algunos de los conceptos en los que se apoya la argumentación jurídica vigente y que no contribuyen precisamente a darle cabida a contextos de producción de conocimiento y sensibilidad diferentes de los hegemónicos, estos conceptos, que han sido los tres puntales del derecho propietario, son las nociones de autor, obra y materialización.

El derecho propietario tiene que apoyarse en una noción sumamente infatuada de la figura del autor que hace de éste una especie de principio de creación inmotivada. El autor crea -como dios mismamente- de la nada. Puede inspirarse en materiales o ideas existentes, pero dicha inspiración no le quita el más mínimo boato metafísico a su acto de creación soberana que se manifiesta en su Obra. El peso de la argumentación pasa pues del autor a la Obra.

Curiosamente la mayoría de las legislaciones no proporcionan una definición de la obra, que dicen proteger, pero podríamos asumir que por tal cosa se suele entender por la objetivación acabada y cerrada en la que se manifiesta el genio del autor. Para que una obra sea tal debe, por tanto, haberse materializado.

La materialización es el conjunto de procesos mediante los cuales se fija la obra, se estabiliza y se hace identificable, es decir, comercializable, el genio del autor.

No hay ninguno de estos elementos que esté, en absoluto, exento de problemas. De hecho tanto la historia del arte más reciente, como prácticamente todo el pensamiento estético han cuestionado por completo la vigencia de esas nociones, tan decimonónicas ellas, de autor, obra y materialización. En cualquier caso no vendrá mal que demos un repaso a los modos en que semejantes nociones podrían aún manejarse sin perder del todo la dignidad.

En ese sentido, sería sensato repensar la noción de autor en la linea que su etimología misma sugiere. Autor proviene del latín “augere” que significa “aumentar”: el autor, por tanto, siempre ha sido -y no podía ser otra cosa- aquel que tomaba y aumentaba algo, “algo” que fundamentalmente ya estaba ahí. Esa es la comprensión que del autor se tiene en la mayoría de las culturas estéticas, concibiéndolo como alguien especialmente ducho en reelaborar los procomunes de formas existentes…

La obra de este autor es ese “algo” hecho y siempre por hacer, como el lenguaje o los rítmos musicales. La obra pierede peso puesto que no puede sino ser más que un momento concreto de la reelaboración constante del repertorio de formas y posibilidades comunes, y que sólo siendo comunes, precisamente, pueden aspirar a tener una mínima posibildad de ser relevantes social e incluso antropológicamente. Pero no sólo las formas, los repertorios de formas de los que sale la obra son un procomún. También lo son los procesos de transformación, producción y recepción creativa de esa obra.

Por eso el proceso de materialización que constituye la obra, lejos de ser una especie de oscuro proceso alquímico, es un proceso abierto y multidireccional de aplicación de competencias, de unas competencias que constituyen un procomún que debe ser vindicado como tal para que la creatividad no se convierta en una especie de cansina horticultura de la excepción, sino en una potencia instituyente de cualquier comunidad.

Estos tres elementos contribuyen a asentar la pieza central en la construcción del aparato jurídico que ha legitimado el expolio sistemático del conocimiento y la sensibilidad del procomún. Esta ha sido la noción de “originalidad”: la construcción del derecho de autor se ha desarrollado ideológicamente inflacionando el postulado de la originalidad y contraponiéndolo a una noción de copia mecánica y servil. El difícilmente sostenible dualismo entre original y copia se ha utilizado para deslegitimar las formas más orgánicas y evidentes de “creación” basadas siempre en la re-elaboración individual y acumulativa de repertorios comunes.

Intimamente ligado al concepto de originalidad, el aparato jurídico propietario ha designado como “obra derivada” a cualquier reelaboración de un elemento repertorial, negándole originalidad y por tanto derecho a surgir autónomamente. La existencia misma de una obra reeleborada depende de la autorización del autor de la obra “original”. Para la ley una obra tiene su protección autónoma cuando es “original” cuando pese a haberse inspirado en una idea anterior, su autor es capaz de argumentar que ha producido una reelaboración repertorial tan amplia, y tan soberbia, que ha generado una “nueva obra” desvinculada ya de los repertorios comunes, si se trata de una obra derivada se necesita el permiso del autor original para que la nueva obra surja. Lo que esto nos deja ver es que el sistema jurídico y económico le niega sistemáticamente toda consideración y todo respeto tanto a los repertorios de formas que constituyen el procomún sensible y cognitivo de cualquier comunidad, como a los procesos orgánicos de creación y producción de conocimiento basados en una elaboración no necesariamente soberbia de esos repertorios a partir de competencias comunes.

Cuando los repertorios se traman con las competencias se da lugar a lo que llamamos un “modo de relación” y que no es sino una distribución, una posibilidad de la sensibilidad y el deseo, de la comunidad en suma.

Con esta redefinición, que podríamos llamar “modal”, de los procesos creativos se desplaza el centro de gravedad del sujeto como supuesto creador absoluto a las comunidades de lenguaje, las comunidades definidas por compartir un procomún hecho de repertorios de formas y competencias para hacerlas derivar.

Hasta ahora -al menos en términos de productividad estética- las comunidades modales han sido o saqueadas por el “individuo” creador, o aplastadas por la intervención del estado.

Creemos que ha llegado el momento de desarrollar tanto una teoría de la sensibilidad y la creación que tome como base las comunidades modales, como un cuerpo de dispositivos jurídicos e institucionales que le dé plena protección y reconocimiento a las mismas.

El objeto de desarrollar ambas cosas no es sino el de dotar a las comunidades tanto de herramientas de percepción y legitimación de aquello que hacen, como de herramientas jurídicas que prevengan y eviten el expolio cultural, artístico y cognitivo. El objeto final es aumentar la autonomía de las comunidades.
….

Una idea de trabajo entre lo conceptual y lo jurídico.

Las leyes propietarias diferencian entre un ámbito de ideas extremadamente generales -que no son susceptibles de protección y forman parte del dominio público- y el ámbito de las obras que “llevan la impronta de la personalidad creadora de su autor” y que se han materializado convenientemente. Con ello se salta procesos de reelaboración colectiva de repertorios, procesos que el derecho propiertario ignora y menosprecia, como paso previo a su expolio.

De ahí la relevancia de clarificar las posiciones en un frente de lucha conceptual. La noción de obra original es una clara impostación de un injustificable cariz metafísico. Si como decía Eugenio D’Ors todo es tradición o plaggio, de lo que se trata ahora es de construir conceptualmente una noción de la creatividad basada en tradiciones, basada en repertorios procomunes que no sea sérvil ni de grado menor. Toda creatividad debe, forzosamente, basarse en un sustrato lingüístico común, en un procomún formal, un repertorio que no puede sino actualizarse en cada reformulación, en cada recepción.

Toda obra es entonces y necesariamente, derivada y si hay algo que deba protegerse seguramente sean los repertorios de saberes y sensibilidades que organizan el procomún estético de una comunidad dada y los procesos competenciales mediante los cuales los miembros de esa comunidad son susceptibles de apropiarse creativa y críticamente de ese repertorio actualizándolo y eventual y muy lentamente haciéndolo evolucionar.

El sistema jurídico existente intenta conjurar la distancia, la alteridad, que plantean esas otras formas de construcción de sensibilidad y conocimientos, asignándolos al dominio público o más recientemente al patrimonio cultural, pero estas construcciones no dejan de estar viciadas de la misma construcción ideológica. Tanto es así que el dominio público, demasiado a menudo ha mostrado ser tan sólo una suerte de repositorio, un coto de caza a disposición del autor individual y dotado de capital, el dominio publico puede presentarse como la otra cara de la moneda, pero sigue siendo la moneda con la que se construye y se hace valer el autor-rapaz del capital. Mientras de otro lado en la práctica la idea en curso de “Patrimonio Cultural Inmaterial” ha demostrado ser bastante ineficaz como herramienta para promover la autonomía de las comunidades, revelándose más bien como un instrumento más del ámbito del dominio público que, por lo general, ha tenido el efecto perverso de convertir en falsamente público, es decir en poner a libre disposición del mercado y de los poderosos, lo que era patrimonio colectivo, lo que era procomún.

Hay que pensar en definir las comunidades en función de los procomunes que comparten y se puede proponer hacer efectiva la vigencia de esos procomunes mediante un dispositivo de archivo y gestión constituido legalmente y vinculado a la comunidad mediante protocolos, soft laws y una suerte de derechos morales claramente establecidos.

Como parte del proyecto de construcción de autonomía de las comunidades tenemos que construir un cuerpo teórico que nos permita pensar de frente y desde dentro la producción de conocimientos y sensibilidades por parte de esas mismas comunidades. El mismo esfuerzo debe llevarnos a pensar dispositivos jurídicos que las protejan y refuercen, así como dispositivos de mediación que eventualemte puedan interactuar con el mercado cognitivo del capitalismo 2.0 que puede incluso aprovechar algunos de los elementos y desarrollos que con relativo éxito se han incrustado en el propio sistema para modificar su alcance, nos referimos al desarrollo que durante las últimas décadas han tenido las llamadas “licencias libres o abiertas” del software libre, creative commons, etc. Estos dispositivos usan un sistema jurídico alternativo soportado en la voluntad de las personas y provoca un resultado general y público que puede ser exigido legalmente. El sistema puede ser analizado y filtrado para aprovechar de él lo que pueda ser cooptado en nuestro propio interés.

Pensamos en concreto en el desarrollo de un dispositivo de doble cara, un dispositivo que muestre dos ordenes de acoplamiento: uno instituido y fijado en licencias y marcos jurídicos que regule la relación de las comunidades con el mercado… otro instituyente y que habrá que imaginar en cada caso para que cada comunidad haga valer sus derechos morales, no ante el mercado o el estado sino ante su archivero-mediador al que hay que dejarle claro lo que la comunidad va queriendo.

Para mejor entender a qué nos referimos con esto de un dispositivo de doble cara, podemos remitirnos a lo que nos encontramos en el dominio de la ingeniería bioclimática cuando hay que construir una casa que sea habitable y sostenible en un medio extremadamente agresivo o con cambios extremos de temperaturas. En esos casos se puede recurrir a soluciones como las “fachadas ventiladas”. Una fachada ventilada consiste en añadir al muro de la casa en cuestión una piel exterior que reciba el primer impacto de la temperatura exterior. Si ahí afuera hace mucho calor, una piel exterior metálica se calentará extraordinariamente, si entre esa piel de metal y el muro de la casa dejamos una cámara ventilada, el efecto que se produce es el de generar una corriente continua de aire entre ambas partes de la fachada, la piel de metal y el muro de la casa. De este modo, cuanto más calor hace fuera más fresquito se está dentro y con un consumo cero de energía.

En eso pensamos cuando hablamos de un dispositivo de dos caras. Tenemos que pensar de qué manera aprovechamos el calor atorrante que genera la codicia corporativa y cognitiva del capital para conseguir, sin el mínimo desgaste, estar fresquitos en nuestra comunidad.

En eso queremos pensar.

…..

Carolina Botero y Jordi Claramonte en procomún.

Por cierto, estamos pensando también en un taller para buscar aplicar esto… mucho pensar!

Published by carobotero on 02 sep 2009

Comienza XV Congreso de Antropologia Aplicada en Pasto

Como les conte estaré en Pasto durante unos dias a partir de hoy.

Asistiré y presentaré conferencia en el marco del XV Congreso Iberoamericano de Antropología Aplicada, la fiesta de lo profano a lo sagrado.

El Congreso comienza hoy en Pasto y la gran noticia es que habra streaming en vivo con Altair asi que revisen el programa y programense! Yo estare en la tarde de hoy con dos conferencias que aun estoy pensando pues creo que las voy a unir y mezclar!, luego aca mismo les dejo el enlace a la presentacion.

(Hoy sin tildes, lo siento no tengo en este pequenho Asus…)